Imágenes y frases católicas.

lunes, 21 de agosto de 2017

San Juan de ávila. Combatir los escrúpulos y malos pensamientos.

Fragmentos de textos de "Audi filia".

"Otras veces suele el demonio hacer desmayar trayendo pensamientos contra la fe, o muy sucios y abominables contra las cosas de Dios; y hace entender al que los tiene que salen de él y que él los quiere. Y con esto atribúlale de tal manera, que le quita toda la alegría del ánima, y le hace entender que está desechado de Dios y condenado de Él, y pónele gana de desesperar, diciéndole que no puede parar en otra parte sino en el infierno, pues ya tiene blasfemias y cosas semejables a las de allá.  

No es tan necio el demonio, que no se le entiende que un cristiano católico no ha de venir a consentir en cosas tan aborrecibles a su cristiano corazón; mas su intento es desmayarle, para que así pierda la confianza que en Dios tenía, y trabajado con tales importunidades, venga a perder la paciencia, y así traiga el corazón alborotado y desabrido; que es cosa de que los demonios suelen sacar mucha ganancia, por el aparejo que tienen de imprimir cualquier mal en tal corazón. 

Lo primero que entonces debemos hacer, si no está hecho, es mirar con cuidado y muy de reposo nuestra conciencia, y limpiarla con la confesión de todo lo malo que en ella sintiéremos (...) confiado en la misericordia de Dios y pidiéndole su socorro, ya que no puede dejar de oír este lenguaje, pues el demonio, aunque no queramos, puede traernos pensamientos y hablas interiores, a lo menos haga el hombre como que no los oye, y estése en su paz, sin desmayarse con ellos, y sin tomarse a palabras ni respuestas con el enemigo, según dice santo Rey y Profeta David (Ps. 37, 14): Yo, como sordo, no oía; y como mudo, que no abre su boca. Dificultoso es esto de creer a los que poco saben de las astucias del demonio; los cuales si no dejan de pensar o hacer el bien que hacían, y se ocupan en oír y andar matando las moscas de los tales pensamientos, piensan que por el mismo hecho les han dado consentimiento.

 Y no saben que va mucha diferencia de sentirlos a consentirlos; y que mientras más los tales pensamientos son tan abominables, tanto más pueden confiar en nuestro Señor, que Él los guardará de consentir en males tan grandes, y a los cuales ninguna inclinación tiene, antes aborrecimiento. Y así el mejor remedio es no curar de ellos, con una sosegada disimulación; pues que no hay cosa que más lastime al demonio, como a soberbio, que el despreciarle tan despreciado, que ningún caso hagamos de él, ni de lo que nos trae; ni hay cosa tan peligrosa como trabar razones con quien tan presto nos puede engañar, Y a bien librar, hácenos perder tiempo, y dejar de proseguir el bien que hacíamos.

 Y por esto debemos cerrarle la puerta de nuestro entendimiento cuan fuerte pudiéremos, y unirnos con Dios, y no responder a nuestro enemigo. Y para nuestro consuelo y satisfacción debemos decir algunas veces al día, que creemos lo que cree nuestra madre la Iglesia, y que no es nuestra voluntad consentir en pensamiento falso ni sucio; y decir al Señor lo que está escrito (Isa., 38, 14): Señor, fuerza padezco; responded Vos por mí; y confiar en su misericordia que así lo hará. Porque la victoria de nuestra pelea no está colgada de menear nuestros brazos a solas, mas lo principal de ella es invocar al Señor todopoderoso y acogernos nosotros a Él".


- "(...) Suele a los que estas tentaciones tienen dar mucha pena el haberlas de decir abiertamente a su confesor, por ser cosas tan feas y malas, que no merecen ser tomadas en lengua, y que sólo nombrarlas causa desmayo. Y, por otra parte, si no las dicen muy por extenso, y no relatan cada pensamiento por menudo que sea, paréceles no ir bien confesados. Y así nunca van satisfechos, ora lo digan, ora lo callen, mas con más tristeza de la que trajeron. Deben las tales personas buscar un confesor sabio y experimentado, y darle a entender las raíces de la tentación, de manera que él quede satisfecho y entienda el negocio; y darle muy entero crédito en lo que dijere, porque en esto consiste el remedio de estas personas que, o por su poco saber, o por estar apasionados, no son parte para ser buenos jueces de sí. 

Y el tal confesor debe orar mucho al Señor por la salud de su enfermo; y no cansarse porque le pregunte el tal penitente muchas veces una misma cosa, ni por otras flaquezas que suelen tener; de las cuales no se espante, ni le desprecie por ellas; mas háyale compasión entrañable, y corríjale en espíritu de blandura, como dice San Pablo (Gal, 6, 1), porque no sea él también tentado en aquello o en otro, y venga a probar a su costa cuánta es la humana flaqueza.

 Encomiéndele la enmienda de la vida, y que tome los remedios de los Sacramentos. Y déle a entender que ningún pensamiento hay tan sucio ni malo, que pueda ensuciar el ánima si no lo consiente. Y déle buena esperanza en la misericordia de nuestro Señor, que a su tiempo le librará; y que entre tanto sufra este tormento de sayones, en descuento de sus pecados, y por lo que Jesucristo pasó. Y así confortado el penitente, y llevando su cruz con buena paciencia, y ofreciéndose a la voluntad de nuestro Señor para llevarla toda la vida, si Él fuere de ello servido, ganará más con aquella hiel y vinagre que el demonio le da, que con la miel de devoción que él deseaba". 


Frases de san Juan de Ávila.

Fragmentos de textos de "Audi filia".

- "En tres cosas—dijo un viejo de los pasados—juzgué a mis prójimos, y en todas tres he caído.» Agradezca a Dios el que es casto la merced que le hace, y viva con temor y temblor por no caer él, y ayude a levantar al caído, compadeciéndose de él y no despreciándolo. Piense que él y el caído son de una masa, y que cayendo otro cae él cuanto es de su parte. Porque, como dice San Agustín: «No hay pecado que haga un hombre, que no lo haría otro hombre, si no lo rige el Hacedor del hombre.»

- "Y si el demonio nos quisiere turbar con agravarnos los pecados que hemos hecho, miremos que ni él es la parte ofendida, ni es tampoco el juez que nos ha de juzgar. Dios es a quien ofendimos cuando pecamos, y Él es el que ha de juzgar a hombres. Y, por tanto, no nos turbe que el acusador acuse; mas consolémonos, que el que es parte y Juez, nos perdona y absuelve, mediante nuestra penitencia, y sus ministros y Sacramentos".


- "Pues ¿por qué desesperas, hombre, teniendo por remedio y por paga a Dios humanado, cuyo merecimiento es infinito? Y muriendo, mató nuestros pecados, mucho mejor que muriendo Sansón murieron los filisteos (Judi., 16, 30). Y aunque tantos hubiésedes hecho tú como el mismo demonio que te trae a desesperación, debes esforzarte en Cristo, Cordero de Dios, que quita los pecados del mundo (Jn., 1, 29);". 

- "Y si muchas veces cayéredes, muchas procuréis de os levantar. Porque ninguna razón sufre que vos os canséis de recibir el perdón, pues Dios no se cansa de os lo dar. Que quien mandó que perdonásemos a nuestros prójimos NO sólo siete veces al día, más setenta veces siete (Mt, 18, 22), que quiere decir, que perdonemos sin tasa, muy mejor dará el Señor su perdón cuantas veces le fuere pedido; pues su bondad es mayor, y está puesta por ejemplo a la cual sigamos nosotros". 

sábado, 19 de agosto de 2017

Lo que yo diría a un aspirante a terrorista.

Lo que yo diría a un aspirante a terrorista:

No escuches la idolatría del terrorismo ni a falsos dioses de la violencia. Dios aborrece la violencia porque la vida es suya y nadie tiene derecho de quitarla. Por eso nos enseñó el mandamiento de No matarás. Matar, atentar contra la vida inocente puede acarrear la condenación eterna si no hay arrepentimiento. La única "violencia" que merece la pena es la que todos debemos hacer hacia nuestras malas inclinaciones. Esta es la guerra que conquista el reino de los Cielos.

El diablo sabe que estás cansado, desarraigado, quizá sin empleo y el futuro oscuro, y quiere hacerte tropezar con la desesperación para que tomes decisiones que pueden llevarte a la ruina. La falta de identidad, referencias y seguridades provoca este tipo de reacciones sobre todo en jóvenes, el deseo de hacer algo que nos trascienda, algo grande. Lamentablemente, esto algunos lo realizan de forma destructiva, pero también se puede hacer de forma positiva.

La violencia es la ilusión y trampa de Satán, por eso es homicida desde el principio. Hace que parezca que la agitación, el ruido y el estrépito pueden cambiar las cosas, pero sólo añaden dolor sobre dolor. ¿Dónde están hoy los grandes tiranos? Tuvieron un breve tiempo y desaparecieron. 

Pero la paz de Dios permanece generación tras generación, trabajando humilde en el corazón humilde, con mansedumbre, sin espectáculos, sin ruido.


El Señor se hizo hombre como tú, murió crucificado por ti, y resucitó para que tú también resucites. Él se inmoló pacíficamente por ti, inmólate pacíficamente por Él y por los demás ayudándoles, no destruyéndoles. Dios se refleja en tus hermanos los hombres. Ámalos y perdónalos como Dios ha hecho contigo. Otros hicieron lo mismo y hoy están en el Paraíso. Gastaron su vida haciendo el bien por Dios y por el prójimo, especialmente el necesitado, por propia voluntad y con la ayuda de la Gracia de Dios. Esto es hacer realmente cosas grandes, estas son las acciones que nos trascienden.

Se pueden hacer grandes acciones por dos vías: por la ciencia del Bien o la ciencia del mal. Y yo te digo que utilices la del Bien si realmente quieres ser inmortal y cumplir los propósitos por los que fuiste creado, porque la ciencia del mal sólo conduce a  la muerte y al fracaso.

Arrepiéntete. Suelta las armas y sirve a tu prójimo. Haz realidad el sueño de tu Padre Dios: quiere que seas hermano de tus hermanos. Quiere hacer de la humanidad una gran familia universal.

IFC.

jueves, 6 de julio de 2017

La prueba de Abraham.

Génesis 22,1-19 es una de esas lecturas que los que pretenden atacar el cristianismo tachan de "crueles". Se trata de la petición - aparente - de Dios a Abraham para que le sacrifique a su hijo Isaac. Finalmente Dios le dice por medio de un Ángel que no lo haga.

Pintura: "El sacrificio de Isaac" de Giambattista Pittoni.

"Juro por mí mismo - oráculo del Señor -: porque has obrado de esa manera y no me has negado a tu hijo único, yo te colmaré de bendiciones y multiplicaré tu descendencia como las estrellas del cielo y como la arena que está a la orilla del mar. Tus descendientes conquistarán las ciudades de sus enemigos, y por tu descendencia se bendecirán todas las naciones de la tierra, ya que has obedecido mi voz".

No sólo no es una lectura "dura", sino todo lo contrario, es amable y hasta tierna. Porque: 

1. En el mundo antiguo muchos pueblos sacrificaban a sus propios hijos, siendo a veces bebés, dándoles muerte para ganarse el favor de falsos dioses, por ejemplo a Moloc. En cambio Yahveh deja claro que Él bajo ningún concepto permite el sacrificio humano, como si hacían ciertos pueblos vecinos. Este acontecimiento traumático con final feliz dejaría un recuerdo indeleble y permanente en Abraham y posteriormente a los hebreos de que el Dios verdadero nunca aceptaría del sacrificio humano. En esto como en tantas otras cosas, debían ser diferentes a otros pueblos.

 Al final, aparece el carnero, que sacrifica Abraham. El carnero también es figura de Cristo. Aparece con los cuernos enredados en una zarza, así como Jesús tuvo su sagrada cabeza cubierta por una zarza o corona de espinas.

2. Isaac es figura de Jesucristo. El primero carga con la leña subiendo al monte Moria. El segundo sube al Gólgota con el leño de la cruz sobre sus hombros.


Dios conociendo la debilidad del hombre no le pide a Abrahán más que un acto de fe y de entrega, de darse en aquello que más amaba, su hijo, su futuro, la promesa divina de la descendencia. Pero finalmente no pide la vida de su hijo

En cambio, Dios no dudó en entregar a su propio Hijo, el Verbo, al mundo para nuestra salvación. El Padre Celestial nos dio a su Hijo, que es como darlo todo, porque es lo que más amaba. El Hijo lo da todo, su Vida, en obediencia al padre. El Éspíritu Santo es el Amor que los une y desciende a nosotros. Aquí se intuye el misterio Trinitario. Dios se hace hombre y camina entre nosotros. No podemos decir "Dios no nos entiende" porque se hizo uno de nosotros y por amor a nosotros.

No es extraño por lo tanto que Dios nos pida entrega, a fin de cuentas es lo que Él hace. Pedirnos entrega a Él y al prójimo vendría a ser, si se me permite la expresión, cerrar el círculo amoroso de todo lo creado asumido en Dios.

IFC.

Compendio del Catecismo: Sacerdocio ministerial.


viernes, 9 de junio de 2017

El laico puede y debe ser un místico.

Durante muchos siglos, los evangelizadores normalmente eran el clero y los religiosos y consagrados, ya que fueron los monjes los que iniciaron las universidades y normalmente, los únicos que sabían leer y escribir. Por lo tanto, fue en estos ambientes donde se manejaba la cultura tanto religiosa como profana.

Esto tuvo como consecuencia lógica y sin culpa alguna de nadie, que se produjese un cierto clericalismo que se hace sentir aún hoy. Evidentemente, no fue algo buscado. ¡Benditos religiosos y sacerdotes evangelizadores que sostuvieron la fe durante tantos siglos! Lo que sucede es que los flujos de la corriente histórica van cambiando y hoy en día es raro que alguien no sepa leer y no haya recibido una educación escolar.

Por lo tanto, tengo que decir que me parece lamentable que haya tantos laicos cristianos (no todos, gracias a Dios) que no se han formado a sí mismos en la fe. Comprendo (aunque me cuesta hacerlo) que haya personas que no les guste leer un libro, pero es que... ¡internet está lleno de documentales y audiolibros católicos magníficos para formarse! Sencillamente si hoy por hoy un laico no está formado en su fe es por que no tiene suficiente interés, y no le da la gana tenerlo.


Los laicos tenemos que espabilar. En los últimos siglos muchos santos nos lo vienen advirtiendo. También se dijo en el Concilio Vaticano II. Somos un pueblo sacerdotal desde el bautismo. Tenemos que santificarnos en nuestra vida cotidiana, en nuestro trabajo, nuestra cultura, nuestras ciudades, nuestros países. 

La oración contemplativa no es sólo para los llamados a la vida religiosa, para los monjes, ¡es para todos los cristianos! Casados, solteros, viejos, jóvenes... Debemos dedicar ratos libres al silencio ante el Santísimo en la Iglesia y orar también en nuestros hogares, tenemos que ser místicos, contemplativos en la acción como Cristo y los apóstoles todos los días se retiraban a orar contemplativamente y luego se lanzaban al mundo a predicar. Este fue el mandato de Jesucristo al resucitar, antes de ascender al cielo, que enseñáramos el Evangelio a todas las naciones, que santificáramos el mundo.

¡LAICOS CRISTIANOS CATÓLICOS, DESPERTEMOS!!!

IFC.

lunes, 1 de mayo de 2017

El cuidado de la familia en el Nuevo Testamento.

El Evangelio nos exhorta a poner a Dios sobre todas las cosas, incluida la familia.   

"El que ama su padre o a su madre más que a mí, no es digno de mí; y el que ama su hijo o a su hija más que a mí, no es digno de mí". San Mateo: 10, 37.

Se refiere a:

- Las divisiones familiares que traería el evangelio en la familia debido a que unos creerían en Cristo y otros no. Esto en algunos casos extremos o en algunas vocaciones podría significar incluso la separación de la familia.

- Cualquier amor humano, incluido a nosotros mismos debe estar subordinado y ordenado al amor a Dios.

Pero esto no significa que Dios no desee que nos hagamos cargo de nuestra familia. Lo habitual es que los amemos en Dios y que nos santifiquemos cotidianamente con ellos.


San José tuvo la misión de custodiar y proteger a Jesús (el Hijo de Dios) y a María (nueva Arca de la Alianza). La Sagrada familia es el modelo. En el matrimonio todo padre y madre de familia tienen la misión de ser protectores y custodios el uno del otro y de sus hijos.

Jesús manifiesta su preocupación por el mandamiento de honrar a los padres: 

- "Les decía también: "¡Qué bien violáis el mandamiento de Dios, para conservar vuestra tradición! Porque Moisés dijo: Honra a tu padre y a tu madre, y: el que maldiga a su padre o a su madre, sea castigado con la muerte. Pero vosotros decís: 'Si uno dice a su padre o a su madre: Lo que de mí podrías recibir como ayuda lo declaro korbán -es decir: ofrenda - ya no le dejáis hacer nada por su padre y por su madre, anulando así la palabra de Dios por la tradición que os habéis transmitido; Y hacéis muchas cosas semejantes a éstas". San Marcos 7, 9-13.

También los apóstoles en sus cartas hablan numerosas ocasiones del deber del cuidado  y responsabilidad familiar: esposos, padres, hijos, ancianos...

San Pablo llega a afirmar: 

- "Si una viuda tiene hijos o nietos, que aprendan éstos primero a practicar los deberes de piedad para con los de su propia familia y a corresponder a sus progenitores, porque esto es agradable a Dios". 1ª epístola a Timoteo 5, 4.

- "Si alguien no tiene cuidado de los suyos, principalmente de sus familiares, ha renegado de la fe y es peor que un infiel". 1ª epístola a Timoteo, 5, 8.

Las responsabilidades familiares suelen ser uno de los ámbitos más habituales para santificarnos. También debemos evangelizar y orar por nuestros familiares.

IFC.

miércoles, 15 de febrero de 2017

Acto de Confianza en Dios de San Claudio de la Colombiere.

Acto de Confianza en Dios de San Claudio de la Colombiere.


"Dios mío, estoy tan persuadido de que veláis sobre todos los que en Vos esperan y de que nada puede faltar a quien de Vos aguarda toda las cosas, que he resuelto vivir en adelante sin cuidado alguno, descargando sobre Vos todas mis inquietudes. Mas yo dormiré en paz y descansaré; porque Tú ¡Oh Señor! Y sólo Tú, has asegurado mi esperanza. 

 Los hombres pueden despojarme de los bienes y de la reputación; las enfermedades pueden quitarme las fuerzas y los medios de serviros; yo mismo puedo perder vuestra gracia por el pecado; pero no perderé mi esperanza; la conservaré hasta el último instante de mi vida y serán inútiles todos los esfuerzos de los demonios del infierno para arrancármela. Dormiré y descansaré en paz. 

 Que otros esperen su felicidad de su riqueza o de sus talentos; que se apoyen sobre la inocencia de su vida, o sobre el rigor de su penitencia, o sobre el número de sus buenas obras, o sobre el fervor de sus oraciones. En cuanto a mí, Señor, toda mi confianza es mi confianza misma. Porque Tú, Señor, solo Tú, has asegurado mi esperanza. 


 A nadie engañó esta confianza. Ninguno de los que han esperado en el Señor ha quedado frustrado en su confianza. Por tanto, estoy seguro de que seré eternamente feliz, porque firmemente espero serlo y porque de Vos ¡oh Dios mío! Es de Quien lo espero. En Ti esperé , Señor, y jamás seré confundido. 

 Bien conozco ¡ah! Demasiado lo conozco, que soy frágil e inconstante; sé cuanto pueden las tentaciones contra la virtud más firme; he visto caer los astros del cielo y las columnas del firmamento; pero nada de esto puede aterrarme. Mientras mantenga firme mi esperanza, me conservaré a cubierto de todas las calamidades; y estoy seguro de esperar siempre, porque espero igualmente esta invariable esperanza. 

 En fin, estoy seguro de que no puedo esperar con exceso de Vos y de que conseguiré todo lo que hubiere esperado de Vos. Así, espero que me sostendréis en las más rápidas y resbaladizas pendientes, que me fortaleceréis contra los más violentos asaltos y que haréis triunfar mi flaqueza sobre mis más formidables enemigos. Espero que me amaréis siempre y que yo os amaré sin interrupción ; y para llevar de una vez toda mi esperanza tan lejos como puedo llevarla, os espero a Vos mismo de Vos mismo ¡oh Creador mío! Para el tiempo y para la eternidad. Así sea".

sábado, 28 de enero de 2017

Santo Tomás de Aquino: la misericordia de Dios.


Santo Tomás de Aquino: las afrentas.

"...Estamos, en efecto, obligados a tener el ánimo dispuesto a tolerar las afrentas si ello fuere conveniente. Mas algunas veces conviene que rechacemos el ultraje recibido, principalmente por dos motivos. En primer lugar, por el bien del que nos infiere la afrenta, a fin de reprimir su audacia e impedir que repita tales cosas en el futuro, [...] En segundo lugar, por el bien de muchas otras personas, cuyo progreso espiritual pudiera ser impedido precisamente por los ultrajes que nos hayan sido inferidos..." (Cfr. S. Th. II-II, 72, 3, c).

jueves, 19 de enero de 2017

El ataque a la familia.

En estos tiempos el diablo, el divisor, quiere destruir a la familia. No lo logrará totalmente ya que Jesús y María y su descendencia la Iglesia (o sea nosotros con y por la Gracia de Dios) le va a aplastar la cabeza.

Ataca a la familia porque ésta es reflejo de la Santísima Trinidad y de la Sagrada Familia de Nazaret. Y ataca especialmente a la mujer, por medio de ideologías, vanidades y modas. La mujer (como el hombre imagen y semejanza de Dios) siempre fue pacificadora en la familia y reflejo de la Madre de Dios Santa María.

Se ataca claramente a la familia entre otras cosas con la ingeniería social y las ideologías ideadas por entidades politicosociales perversas. Se promueven el individualismo familiar, el divorcio, las aberraciones sexuales diseñadas a la carta de la "agenda", las denuncias caprichosas entre padres, etc...

Conozco muchos casos de denuncias falsas de mujeres a sus maridos en procesos de divorcio, generalmente, con objetivos económicos. Una mujer que cae tan bajo lo único que consigue con esto es dañar su propia familia, destruir a su marido con calumnias, ocasionar muchísimo daño a sus hijos y a las mujeres realmente maltratadas. Lo mejor que puede hacer es deshacer todo el mal que ha hecho, pedir perdón y reparar.

Algunas frases bíblicas sobre la mentira y las injurias:

- "No levantes testimonio falso, ni ayudes al malvado dando testimonio injusto. Éxodo 23, 1.


- "No hurtaréis; no mentiréis ni os defraudaréis unos a otros". Levítico 19, 11.

- "Los labios mentirosos abomina Yahveh; los que practican la verdad alcanzan su favor". Proverbios 12, 22.

"El testigo malvado se burla del derecho; la boca de los malos devora iniquidad". Proverbios 19, 28.

"Justificar al malo y condenar al justo; ambas cosas abomina Yahveh". Proverbios 17,15.

Tenemos que rechazar la división, las estupideces de moda, y fomentar la unidad en la familia.

IFC.

sábado, 19 de noviembre de 2016

"Estaba desnudo, y me vestisteis..."


Personas que duermen en la calle.

Me pregunto si no podríamos hacer más por los indigentes. Ciertamente, la Iglesia Católica hace mucho por ellos pero creo que los cristianos de a pie delegamos demasiado este problema en los comedores atendidos por religiosos y religiosas o en Cáritas y están desbordados. La crisis económica está haciendo estragos y cada vez hay más personas en la calle.

En algunos lugares hay grupos de laicos que reparten mantas y bebidas calientes en termos, pero esto en pocos lugares. ¿A qué estamos esperando? ¿Por qué no intentar que en todas las parroquias, o al menos en todas las diócesis se formen este tipo de grupos? Entre todos podríamos pagar para mantas y bebidas calientes  durante el invierno. Hacer rondas a primera hora de la noche, aunque sólo fuera un par de veces por semana.
 
"Cristo y el joven rico" del Pintor Heinrich Hoffmann.

Por supuesto, lo ideal sería resolver totalmente la situación de estas personas, pero esto en algunos casos no es fácil, por ser a veces personas con problemas mentales o adicciones. Esto se tiene que resolver social y políticamente, y es en la política donde recae la mayor responsabilidad, pero mientras tanto, nosotros no nos podemos quedar de brazos cruzados, porque también tenemos una parte de responsabilidad en esto.
Los cristianos no podemos permanecer indiferentes a estas personas que duermen en la calle. Nos podría pasar a todos.

Solo hay que leer la Biblia o a los Padres de la Iglesia para ver cuanto aborrece Dios la miseria y las injusticias sociales. 
 Y es verdad que quizá a nosotros tampoco nos sobra, pero si nos reunimos y ponemos cada uno de lo que tengamos, seguro que podemos aliviar a muchas personas.

IFC.

Evangelio de San Mateo 25, 34-46:  "Entonces dirá el Rey a los de su derecha: "Venid, benditos de mi Padre, recibid la herencia del Reino preparado para vosotros desde la creación del mundo. Porque tuve hambre, y me disteis de comer; tuve sed, y me disteis de beber; era forastero, y me acogisteis; estaba desnudo, y me vestisteis; enfermo, y me visitasteis; en la cárcel, y vinisteis a verme." Entonces los justos le responderán: "Señor, ¿cuándo te vimos hambriento, y te dimos de comer; o sediento, y te dimos de beber? ¿Cuándo te vimos forastero, y te acogimos; o desnudo, y te vestimos? ¿Cuándo te vimos enfermo o en la cárcel, y fuimos a verte?" Y el Rey les dirá: "En verdad os digo que cuanto hicisteis a unos de estos hermanos míos más pequeños, a mí me lo hicisteis." Entonces dirá también a los de su izquierda: "Apartaos de mí, malditos, al fuego eterno preparado para el Diablo y sus ángeles. Porque tuve hambre, y no me disteis de comer; tuve sed, y no me disteis de beber; era forastero, y no me acogisteis; estaba desnudo, y no me vestisteis; enfermo y en la cárcel, y no me visitasteis." Entonces dirán también éstos: "Señor, ¿cuándo te vimos hambriento o sediento o forastero o desnudo o enfermo o en la cárcel, y no te asistimos?" Y él entonces les responderá: "En verdad os digo que cuanto dejasteis de hacer con uno de estos más pequeños, también conmigo dejasteis de hacerlo."  E irán éstos a un castigo eterno, y los justos a una vida eterna".

lunes, 7 de noviembre de 2016

Escándalos.

El evangelio de la Misa de hoy es san Lucas (17,1-6). Jesús habla de la gravedad del escándalo a los pequeños, que es hacer tropezar, hacer pecar a otro obstaculizándole o quitándole la fe. Evidentemente, en primer lugar, Jesús se refiere al respeto a los niños, pero también lo está poniendo como ejemplo de los creyentes, de los sencillos, de los humildes.

La Biblia siempre tiene varias capas de profundización, múltiples sentidos, todos ellos verdaderos a la vez. El Espíritu Santo y la Tradición de la Iglesia nos ayudan a profundizar en ellos.


- En primer termino, Jesús habla de las autoridades religiosas que en ese momento obstaculizan la fe de los pequeños, o sea los creyentes en el evangelio y en Jesús mediante excomuniones de la sinagoga y el Templo, e incluso amenazas de muerte y ejecuciones (recordemos a san Esteban). Los pastores, en vez de guiar, estaban extraviando a las ovejas.

- En segundo termino, habla a las primeras comunidades del cuidado que debían tener los pastores en dar buen ejemplo, ser coherentes y no escandalizar a los fieles. También pone en guardia contra los charlatanes y herejes infiltrados en la Iglesia (desgraciada realidad que nos ha
acompañado durante todo este tiempo, y que no ha perdido actualidad) como por ejemplo los gnósticos y otros que negaban que Jesús hubiera venido con un cuerpo carnal y hubiera padecido en la cruz.

"Al que escandaliza a uno de estos pequeños, más le valdría que le encajaran en el cuello una piedra de molino y lo arrojasen al mar. Tened cuidado". Jesús quiere representar lo profundo que cae en el mal el que escandaliza, así como el que cae con un peso enorme al mar. Las consecuencias espirituales pueden ser muy graves


 No obstante, teniendo en cuenta la Divina Misericordia, si el escandalizador se arrepiente de corazón no debe desesperarse, sino acogerse a la infinita misericordia de Dios. Grandes pecadores terminaron siendo grandes santos.

De todas formas, el pecado de escándalo no siempre está referido a cosas descomunales y horribles, quizá es más común y normal en lo cotidiano de lo que podamos pensar. Podemos ser causa de escándalo cuando se dice ser cristianos y luego no se obedece el Evangelio ni el Catecismo de la Iglesia Católica, diciendo que "estamos en otros tiempos", que "no hay pecados" y se hace lo que a uno le da la gana en vez de obedecer a Dios. Eso no es un pecado de debilidad (que de alguna forma se podría entender, todos tenemos nuestras luchas), es orgullo blasfemo de querer seguir las pompas del diablo y del mundo y a la vez ser cristiano. Y eso es imposible y pone en riesgo mortal el alma.

IFC.

martes, 18 de octubre de 2016

"Quien no quiere pasar por la puerta de Mi misericordia, tiene que pasar por la puerta de Mi justicia".

"Que los mas grandes pecadores [pongan] su confianza en Mi misericordia. Ellos mas que nadie tienen derecho a confiar en el abismo de Mi misericordia. Hija Mía, escribe sobre Mi misericordia para las almas afligidas. Me deleitan las almas que recurren a Mi misericordia. A estas almas les concedo gracias por encima de lo que piden.


No puedo castigar aún al pecador mas grande si él suplica Mi compasión, sino que lo justifico en Mi insondable e impenetrable misericordia. Escribe: Antes de venir como juez justo abro de par en par la puerta de Mi misericordia. Quien no quiere pasar por la puerta de Mi misericordia, tiene que pasar por la puerta de Mi justicia…". Jesús a santa Faustina Kowalska (D. 1146).

miércoles, 12 de octubre de 2016

«Mejor, dichosos los que escuchan la palabra de Dios y la cumplen.» María y José.

Evangelio según san Lucas (11,27-28): 
"En aquel tiempo, mientras Jesús hablaba a la gente, una mujer de entre el gentío levantó la voz, diciendo: «Dichoso el vientre que te llevó y los pechos que te criaron.» Pero él repuso: «Mejor, dichosos los que escuchan la palabra de Dios y la cumplen.» 
Algunos malinterpretan este texto viéndolo como un descrédito o desdoro de Jesús hacia su madre. Se trata de todo lo contrario. La estaba elogiando y poniendo por modelo, porque además de ser dichosa por haberle llevado físicamente en su vientre, también lo es también espiritualmente por escuchar y cumplir la palabra de Dios. María es dichosa en cuerpo y alma.

Las respuestas están en las propias Escrituras.

María cumple la palabra de Dios:

- Poniéndose voluntariamente a disposición de Dios y de todos los hombres, aceptando la encarnación del verbo en su seno para nuestra redención.(San Lucas: 1, 26-38).

- Poniéndose en camino para ayudar a su prima Isabel y a Zacarías.(San Lucas: 1, 39-45).

- Orando, agradeciendo y exaltando a Dios en el Magnificat, por haberla exaltado en su humildad y ser la madre del Salvador. (San Lucas: 1, 46-56).

- Protegiéndo a su Hijo. (San Lucas: 2,7).

- Meditando las cosas en su corazón. (San Lucas: 2, 19 y 49).

- Cumpliendo los preceptos religiosos. (San Lucas: 2, 22-24).

- Buscando a Jesús: (San Lucas: 2, 41-50). 

- Pidiendo a Jesús ayudara a los los novios de Caná. (San Juan: 2, 1-12).

- Siguiendo a Jesús. (San Mateo 12, 47). 

- Acompañando a Jesús en su pasión, y en la cruz. (San Juan: 19, 25).

- Compartiendo su sufrimiento con el de Jesús por la humanidad. (San Lucas: 2, 35).

- Aceptando ser Madre de la Iglesia y de toda la humanidad.(San Juan: 19, 26-27).

- Perseverando en la oración con la Iglesia. (Hechos de los apóstoles: 1, 14).

Tambien san José cumple la palabra de Dios:

- Siendo justo, teniendo fe y protegiendo y custodiando a María (nueva Arca de la Alianza) y a Jesús. (San Mateo 1, 19) (San Lucas: 2, 51).

- Obedeciendo lo que el Ángel del Señor le había mandado (1, 20-25. 2, 13-15).


- Cumpliendo los preceptos religiosos. (San Lucas: 2, 22-24).

- Buscando a Jesús: (San Lucas: 2, 41-50). 

IFC.




martes, 4 de octubre de 2016

San Francisco de Asís ¿el incomprendido?

Como han advertido más de una vez los últimos papas, hay ciertas falsas imágenes de san Francisco de Asís. Algunos parecen querer convertirlo en una especie de hippie relativista, tolerante con todas las opiniones, y panteista. Ese no es san Francisco de Asís.

Esto se debe en parte a ciertas novelas y películas sobre el santo que, aunque pueden estar bien hechas, no siempre reflejan bien el espíritu franciscano. 

A quien quiera  conocer este santo, le recomendaría que deje las novelas adaptadas sobre san Francisco a un lado y lea las crónicas biográficas de su época y las reglas de la Orden y las oraciones que él mismo escribió y dictó. Hay libros que las recogen y también se pueden encontrar por internet: http://franciscanos.org/frandp/menup.html

Es verdad que el espíritu franciscano se basa en buena medida en la cordialidad, la mansedumbre y la armonía con la "hermana naturaleza", pero san Francisco no era un relativista. Cuando se faltaba el respeto al Evangelio como verdad revelada, podía llegar a ser firme. En las crónicas de la época podemos ver como evangelizaba arriesgando su vida para salvar almas -así lo decía él literalmente- con el cristianismo y la Iglesia Católica como religión verdadera.

La verdad... esa palabra que horroriza a la sociedad actual. Sin embargo sigue siendo la misma hoy. Hoy sólo se quiere ver en san Francisco nada más que pajarillos y flores, pero aunque estas facetas sean verdad, san Francisco de Asís tiene muchas más cosas que aportar y también en la actualidad:

- Su espíritu marcadamente penitencial, o sea la metanoia, el cambio, el esfuerzo en la enmienda, la capacidad de remover los obstáculos y faltas que nos separan de Dios. Y así, asemejarnos a Jesús, imitando su vida, cada uno desde su vocación.


- La "santa dama pobreza". No la miseria, sino saber vivir una vida sencilla, austera, sin tantas posesiones y objetos inútiles, que no pocas veces, nos impiden la oración y la vida interior. Un mensaje muy urgente hoy.

- La castidad, cada cual según su estado en medio de esta sociedad hipersexualizada y vanidosa. Esforzarse por evitar actitudes que nos esclavizan, porque un día nos visitará "la hermana muerte". Procuremos que nuestra alma esté limpia cuando llegue.

- Obediencia y amor a la Iglesia Católica.

- Humildad. Reconocer pecados y debilidades.

- Anunciar el Evangelio, oración y recogimiento.

- No girar la cabeza y ayudar (física y espiritualmente) a los "leprosos", a los despreciados de nuestra sociedad, los más necesitados, incluso a los más malvados.

Combatir el olvido de Dios y tener amor a Jesús sacramentado, porque como gritaba san Francisco entre lágrimas, "el Amor no es amado".


- El amor a la verdad. Si realmente creemos que el Evangelio es una revelación verdadera, no lo relativizemos. Verdad sólo hay una, no muchas. Esto siempre se ha sabido pero en la actualidad no queremos verlo.

- Y por supuesto, todo esto con "santa alegría", mansedumbre y amabilidad, pero sin perder de vista la verdad y sin rebajar sus exigencias.

IFC.

Frases de san Francisco de Asís.

- "Los que no quieren gustar cuán suave sea el Señor (cf. Sal 33,9) y aman las tinieblas más que la luz (Jn 3,19), no queriendo cumplir los mandamientos de Dios, son malditos; de ellos se dice por el profeta: Malditos los que se apartan de tus mandatos (Sal 118,21). Pero, ¡oh cuán bienaventurados y benditos son aquellos que aman a Dios y hacen como dice el mismo Señor en el Evangelio: Amarás al Señor tu Dios con todo el corazón y con toda la mente, y a tu prójimo como a ti mismo (Mt 22,37.39)!".

- "Ciertamente debemos confesar al sacerdote todos nuestros pecados; y recibamos de él el cuerpo y la sangre de nuestro Señor Jesucristo".

- "Y pensáis poseer por largo tiempo las vanidades de este siglo, pero estáis engañados, porque vendrá el día y la hora en los que no pensáis, no sabéis e ignoráis; enferma el cuerpo, se aproxima la muerte y así se muere de muerte amarga. Y dondequiera, cuando quiera, como quiera que muere el hombre en pecado mortal sin penitencia ni satisfacción, si puede satisfacer y no satisface, el diablo arrebata su alma de su cuerpo (...)".

- "Y guardémonos mucho de la malicia y sutileza de Satanás, que quiere que el hombre no tenga su mente y su corazón dirigidos a Dios". 

- "Debemos también ayunar y abstenernos de los vicios y pecados (cf. Eclo 3,32), y de lo superfluo en comidas y bebida, y ser católicos. Debemos también visitar las iglesias frecuentemente y venerar y reverenciar a los clérigos, no tanto por ellos mismos si fueren pecadores, sino por el oficio y administración del santísimo cuerpo y sangre de Cristo, que sacrifican en el altar, y reciben, y administran a los otros". 


- "Ved vuestra dignidad, hermanos sacerdotes (cf. 1 Cor 1,26), y sed santos, porque él es santo (cf. Lev 19,2). Y así como el Señor Dios os ha honrado a vosotros sobre todos por causa de este ministerio, así también vosotros, sobre todos, amadlo, reverenciadlo y honradlo. Gran miseria y miserable debilidad, que cuando lo tenéis tan presente a él en persona, vosotros os preocupéis de cualquier otra cosa en todo el mundo".



- "Y guárdense todos los hermanos, tanto los ministros y siervos como los otros, de turbarse o airarse por el pecado o mal del otro, porque el diablo quiere echar a perder a muchos por el delito de uno solo; por el contrario, ayuden espiritualmente como mejor puedan al que pecó, porque no necesitan médico los sanos sino los que están mal (cf. Mt 9,12 y Mc 2,17)".

Frases de sor Patrocinio:

Frases de sor Patrocinio: 

- "No quiero tristezas ni desabrimientos, al contrario, alegría santa; pues el alma que en Dios vive, contenta está siempre, haciendo su santísima voluntad".
 

- "Manifestad ser verdaderas esposas de Jesús y despreciad a Satanás huyendo de sus sugestiones; refugiaros en la sagrada llaga del costado de vuestro Esposo y bajo el manto de la Purísima Madre". 

- "No dejes introducir relajaciones, abusos ni corruptelas".

- "Servid a Dios con alegría santa y sin escrúpulos, que no me gustan". 

- "A Dios le debemos amar, por Dios sólo y no por lo que nos consuela". 

- "La vida interior, que tan poco conocida es en la época presente, es la que más agrada a Dios". 

- "Todo se hará llevadero, esperando que Dios proveerá en todo".


- "Donde se busca a la Madre, se encuentra al Hijo, al Esposo, al Médico, al Consuelo, y al que es nuestra paz y verdadera alegría". 

- "Las dulzuras en la oración no son la mejor prueba de que el alma camina bien". 

- "El camino segurísimo, no sujeto a engaños, es el de padecer, imitando al dulcísimo Jesús en su Pasión, que, siendo Dios, suspendió todo lo que como Dios podía consolarle". 

- "La paz es una de las señales de que la oración es fructuosa para el alma, y en la que Satanás no tiene parte, porque él lejos de darla, la quita". 

- "El mundo miente mucho, es muy injusto, y por eso Dios le humilla tanto".