Imágenes y frases católicas.

miércoles, 17 de enero de 2018

Dejarse salvar.

Hoy muchos se preguntan como enfrentar la crisis de fe occidental, (en cambio en Asia y África la Iglesia parece crecer) y se proponen diversas respuestas pastorales.

Casi todo el mundo, tanto creyentes como ateos y agnósticos, se quejan de que la humanidad no va bien, de que no podemos estar así. Estamos todos de acuerdo en el diagnóstico de la "enfermedad", pero no en tomar la "medicina". Ese no "ir bien" de la humanidad se llama pecado y la "medicina" es Cristo.

Alguien me podría objetar que ya existió, por ejemplo, una Europa cristiana y tampoco la sociedad era una maravilla. Ciertamente, se suponía que oficialmente era cristiana, pero eso no significa necesariamente que  toda la sociedad se tomara el cristianismo en serio.

Pero aún así, hasta no hace demasiado tiempo, había una conciencia de pecado. El que se comportaba mal sabía que iba contra lo enseñado por Jesucristo y a veces lo reconocía no sin un cierto pesar. Se daban casos en que incluso muchos que no se tomaban en serio la fe, sentían un respeto reverencial hacia ésta. También había más respeto mutuo y caballerosidad, y más respeto intra familiar.


Conforme la población ha ido abandonando mayoritariamente la fe, se han ido perdiendo estas virtudes que el cristianismo otorgaba a la sociedad.


¿Qué es lo que falla?

Pienso que como han advertido los últimos Papas que la cuestión fundamental es la pérdida de sentido de pecado. Seamos francos, Cristo vino al mundo para redimirnos y ayudarnos en nuestra insuficiencia frente al pecado.

Se trata de que vino ayudarnos. Y eso al hombre carnal le molesta porque le hiere en el orgullo. Al orgulloso no le agrada ser ayudado, porque quiere ser autosuficiente. Pero la realidad no para de gritarnos una y otra vez que necesitamos ayuda.


El sabio por antonomasia es el buen ladrón. Es mi santo favorito. El comprendió lo que la humanidad debe entender. Estaba en la cruz junto al señor, reconoció su fragilidad y sus pecados y pidió ayuda al Señor. Y la recibió. Ese mismo día entró en el Paraíso.





Esta es la Buena Nueva, que Cristo nos redimió. Así a sido siempre, pero el hombre de hoy, al abandonar la idea del pecado, no logra entender bien el Evangelio.

No se trata de una visión pesimista del hombre. Nunca negó el cristianismo que el hombre sea capaz de buenas y grandes cosas, pero esto no es incompatible con la redención. Está claro que el desorden que hay en la sociedad tiene su origen en el desorden interno que el pecado original dejó en nosotros. El bautismo borra el pecado original, pero como consecuencia de éste, nuestra naturaleza está debilitada y hay concupiscencia.

El Señor mediante los Sacramentos de la Iglesia, nos ayuda a ser mejores. La Virgen María también nos ayuda. No hay que desanimarse frente a nuestras deficiencias. Si cada vez que pecamos acudimos al sacramento de la confesión y recomenzamos, Dios nos perdona. Y si nos quedamos cortos en nuestros buenos propósitos, Él suplirá lo que nos falta. Lo importante es luchar y estar abiertos a Dios.

IFC.




lunes, 8 de enero de 2018

Papa Francisco: servicio sacerdotal.


Papa Francisco: las tinajas de Caná.

Extracto de homilía del Papa Francisco 6-7-2015:

"Hay un detalle que nos tiene que hacer pensar: el vino nuevo ese vino tan nuevo que dice el Mayordomo en las bodas de Caná nace de las tinajas de purificación, es decir, del lugar donde todos habían dejado su pecado, nacen de lo peorcito porque «donde abundó el pecado, sobreabundó la gracia» (Rm 5,20).

Y en la familia de cada uno de nosotros y en la familia común que formamos todos, nada se descarta, nada es inútil. (...) Les invito a intensificar su oración por esta intención, para que aun aquello que nos parezca impuro, el agua de las tinajas, nos escandalice o espante, Dios –haciéndolo pasar por su «hora»– lo pueda transformar en milagro. 

 La familia hoy necesita de este milagro. Y toda esta historia comenzó porque «no tenían vino», y todo se pudo hacer porque una mujer –la Virgen– estuvo atenta, supo poner en manos de Dios sus preocupaciones, y actuó con sensatez y coraje. Pero hay un detalle, no es menor el dato final: gustaron el mejor de los vinos. Y esa es la buena noticia: el mejor de los vinos está por ser tomado, lo más lindo, lo más profundo y lo más bello para la familia está por venir".

viernes, 1 de diciembre de 2017

"Estaba desnudo, y me vestisteis..."



Beato Charles de Foucauld. Ayudemos a los pobres.


"(...) Jesús nos los ha legado no como hermanos, sino como Él mismo, a quien hay que cuidar, alimentar, vestir, consolar, santificar, salvar, en definitiva, amar. Ellos son “sus hermanos” nos dice, la familia que Él ha adoptado; la que nos ha legado. Es cosa nuestra ver si queremos aceptarla de su mano o rechazarla. ¡Somos todos hijos del Altísimo! Todos… 

El más pobre, el más repulsivo, un recién nacido, un viejo decrépito, el ser humano menos inteligente, el más abyecto, un idiota, un loco, un pecador, el mayor pecador, el más ignorante, el último de los últimos, el que más repugna tanto física como moralmente es un hijo de Dios, un hijo del Altísimo, acompañado de un ángel de la guarda resplandeciente de belleza y poder. ¡Cómo debemos valorar a todo ser humano, cómo debemos amarle! Es hijo de Dios. Dios quiere que sus hijos se amen entre ellos como un tierno padre quiere que sus hijos se amen entre sí.

Amemos a todo hombre, porque es nuestro hermano y porque Dios quiere que le miremos y le amemos muy tiernamente como tal, ¡pues es hijo del Dios bienamado y adorado! Porque es el precio de la sangre de Nuestro Señor, cubierto con su sangre como de un manto, amado por Dios y por Jesús hasta consumar por él el sacrificio del Calvario, amado de Dios hasta entregar a su Hijo, amado por Jesús, en asociación, en imitación, en unión, en conformidad perfecta con Dios, hasta inmolarse por él.

 Amemos a este hombre a quien Dios ama todos los instantes de su vida, a quien Él da, hasta el último minuto de su existencia, con paciencia y bondad infinitas, los medios para vivir eternamente en el cielo participando maravillosamente de la herencia divina. Estimemos, amemos desde el fondo del corazón a todo hombre por Dios, nuestro Padre común". 

Meditaciones sobre los salmos – salmo 81 – Roma 1896.

lunes, 27 de noviembre de 2017

Nuestra Señora de la Medalla Milagrosa.


Frases de san Josemaría Escrivá.

Camino.

706 Decaimiento físico. —Estás... derrumbado. —Descansa. Para esa actividad exterior. —Consulta al médico. Obedece, y despreocúpate. Pronto volverás a tu vida y mejorarás, si eres fiel, tus apostolados. 

711 Otra caída... y ¡qué caída!... ¿Desesperarte?... No: humillarte y acudir, por María, tu Madre, al Amor Misericordioso de Jesús. —Un "miserere" y ¡arriba ese corazón! —A comenzar de nuevo.

801 Aún resuena en el mundo aquel grito divino: "Fuego he venido a traer a la tierra, ¿y qué quiero sino que se encienda?" —Y ya ves: casi todo está apagado... ¿No te animas a propagar el incendio? 

Surco.  

36 Asusta el daño que podemos producir, si nos dejamos arrastrar por el miedo o la vergüenza de mostrarnos como cristianos en la vida ordinaria. 

567 Hacías tu oración delante de un Crucifijo, y tomaste esta decisión: más vale sufrir por la verdad, que la verdad tenga que sufrir por mí.

 Forja. 

130 El mundo vive de la mentira; y hace veinte siglos que vino la Verdad a los hombres. —¡Hay que decir la verdad!, y a eso hemos de ir los hijos de Dios. Cuando los hombres se acostumbren a proclamarla y a oírla, habrá más comprensión en esta tierra nuestra.


145 Tú no puedes tratar con falta de misericordia a nadie: y, si te parece que una persona no es digna de esa misericordia, has de pensar que tú tampoco mereces nada. —No mereces haber sido creado, ni ser cristiano, ni ser hijo de Dios, ni pertenecer a tu familia...

181 No te asustes, ni te desanimes, al descubrir que tienes errores..., ¡y qué errores! —Lucha para arrancarlos. Y, mientras luches, convéncete de que es bueno que sientas todas esas debilidades, porque, si no, serías un soberbio: y la soberbia aparta de Dios. 

186 Son santos los que luchan hasta el final de su vida: los que siempre se saben levantar después de cada tropiezo, de cada caída, para proseguir valientemente el camino con humildad, con amor, con esperanza. 

419 Me parece muy oportuno que con frecuencia manifiestes al Señor un deseo ardiente, grande, de ser santo, aunque te veas lleno de miserias... —Hazlo, ¡precisamente por esto! 

485 En ocasiones, alguno me ha dicho: Padre, si yo me encuentro cansado y frío; si, cuando rezo o cumplo otra norma de piedad, me parece que estoy haciendo una comedia... A ese amigo, y a ti —si te encuentras en la misma situación—, os contesto: ¿una comedia? —¡Gran cosa, hijo mío! ¡Haz la comedia! ¡El Señor es tu espectador!: el Padre, el Hijo, el Espíritu Santo; la Trinidad Beatísima nos estará contemplando, en aquellos momentos en los que "hacemos la comedia". —Actuar así delante de Dios, por amor, por agradarle, cuando se vive a contrapelo, ¡qué bonito! ¡Ser juglar de Dios! ¡Qué estupenda es esa recitación llevada a cabo por Amor, con sacrificio, sin ninguna satisfacción personal, por dar gusto a nuestro Señor! —Esto sí que es vivir de Amor. 

507 No me pierdas jamás el sentido de lo sobrenatural. Aunque veas con toda su crudeza tus propias miserias, tus malas inclinaciones —el barro de que estás hecho—, Dios cuenta contigo. 

738 Nunca compartiré la opinión —aunque la respeto— de los que separan la oración de la vida activa, como si fueran incompatibles. Los hijos de Dios hemos de ser contemplativos: personas que, en medio del fragor de la muchedumbre, sabemos encontrar el silencio del alma en coloquio permanente con el Señor: y mirarle como se mira a un Padre, como se mira a un Amigo, al que se quiere con locura.

San Josemaría Escrivá. Sobre los nacionalismos.

Surco 

 315 Ama a tu patria: el patriotismo es una virtud cristiana. Pero si el patriotismo se convierte en un nacionalismo que lleva a mirar con desapego, con desprecio —sin caridad cristiana ni justicia— a otros pueblos, a otras naciones, es un pecado.

 Forja.


viernes, 17 de noviembre de 2017

¿Teléfonos y ruidos en el Calvario? ¡Ya basta!

Es impresionante la falta de respeto a la Eucarístia con el uso de teléfonos móviles. ¿Qué nos ocurre para haber perdido tanto el respeto al Señor y a los demás?

Comprendamos que la Misa es una renovación incruenta del Sacrificio de Cristo en la Cruz. Es como si en el calvario estuvieran sonando teléfonos y gritos sin parar.

¿No podemos apagar el teléfono treinta o cuarenta minutos? Hasta un empresario multimillonario podría estar media hora sin recibirlas. Y amigos, aquí hay algo en lo que realmente nos va la vida y la Salvación.

Lo mismo sucede con las charlotadas a gritos en las Iglesias. No pocos piensan que el templo es una especie de prolongación de la calle. En el Calvario también gritaban, pero al menos muchos de ellos no creían que Jesús fuera el Hijo de Dios. Ese es el problema, quizá muchas de estas personas que entran al templo molestando con ruidos deberían de preguntarse si realmente tienen fe. Y si no se han dado cuenta, es hora de rectificar.

Entendamos que Cristo, además de Dios es una persona y tiene sentimientos como todos nosotros. ¿Como te sentirías si estuvieras crucificado para salvar a tus hermanos y ellos estuvieran distraídos y hablando por teléfono delante tuya?

Y no sólo se le falta al Señor, también a la Virgen, a los ángeles y a los santos, a la Iglesia Triunfante y a la Iglesia Purgante, presentes de forma invisible para los sentidos. 

Además, el silencio es totalmente recomendable, ya que favorece el recogimiento de las potencias y los sentidos, y consecuentemente la unión con Dios.

Propongo que si hay gente que no tiene la suficiente fe, madurez y educación, dejen sus teléfonos en la entrada y los recojan a la salida.

IFC.

Papa Francisco: tecnología y tiempo desperdiciado.


Frases del mensaje del papa Francisco por la I Jornada Mundial de los Pobres.

Frases del mensaje del papa Francisco por la I Jornada Mundial de los Pobres. 
- "Si realmente queremos encontrar a Cristo, es necesario que toquemos su cuerpo en el cuerpo llagado de los pobres, como confirmación de la comunión sacramental recibida en la Eucaristía. El Cuerpo de Cristo, partido en la sagrada liturgia, se deja encontrar por la caridad compartida en los rostros y en las personas de los hermanos y hermanas más débiles. Son siempre actuales las palabras del santo Obispo Crisóstomo: «Si queréis honrar el cuerpo de Cristo, no lo despreciéis cuando está desnudo; no honréis al Cristo eucarístico con ornamentos de seda, mientras que fuera del templo descuidáis a ese otro Cristo que sufre por frío y desnudez» (Hom. in Matthaeum, 50,3: PG 58). 

- "La pobreza es una actitud del corazón que nos impide considerar el dinero, la carrera, el lujo como objetivo de vida y condición para la felicidad. Es la pobreza, más bien, la que crea las condiciones para que nos hagamos cargo libremente de nuestras responsabilidades personales y sociales, a pesar de nuestras limitaciones, confiando en la cercanía de Dios y sostenidos por su gracia. La pobreza, así entendida, es la medida que permite valorar el uso adecuado de los bienes materiales, y también vivir los vínculos y los afectos de modo generoso y desprendido" (cf. Catecismo de la Iglesia Católica, nn. 25-45). 

- "(...) las comunidades cristianas se conviertan cada vez más y mejor en signo concreto del amor de Cristo por los últimos y los más necesitados. - Esta Jornada tiene como objetivo, en primer lugar, estimular a los creyentes para que reaccionen ante la cultura del descarte y del derroche, haciendo suya la cultura del encuentro".

- Podrán invitar a los pobres y a los voluntarios a participar juntos en la Eucaristía de ese domingo, de tal modo que se manifieste con más autenticidad la celebración de la Solemnidad de Cristo Rey del universo, el domingo siguiente".

jueves, 16 de noviembre de 2017

Personas que duermen en la calle.

Me pregunto si no podríamos hacer más por los indigentes. Ciertamente, la Iglesia Católica hace mucho por ellos pero creo que los cristianos de a pie delegamos demasiado este problema en los comedores atendidos por religiosos y religiosas o en Cáritas y están desbordados. La crisis económica está haciendo estragos y cada vez hay más personas en la calle.

En algunos lugares hay grupos de laicos que reparten mantas y bebidas calientes en termos, pero esto en pocos lugares. ¿A qué estamos esperando? ¿Por qué no intentar que en todas las parroquias, o al menos en todas las diócesis se formen este tipo de grupos? Entre todos podríamos pagar para mantas y bebidas calientes  durante el invierno. Hacer rondas a primera hora de la noche, aunque sólo fuera un par de veces por semana.
 
"Cristo y el joven rico" del Pintor Heinrich Hoffmann.

Por supuesto, lo ideal sería resolver totalmente la situación de estas personas, pero esto en algunos casos no es fácil, por ser a veces personas con problemas mentales o adicciones. Esto se tiene que resolver social y políticamente, y es en la política donde recae la mayor responsabilidad, pero mientras tanto, nosotros no nos podemos quedar de brazos cruzados, porque también tenemos una parte de responsabilidad en esto.
Los cristianos no podemos permanecer indiferentes a estas personas que duermen en la calle. Nos podría pasar a todos.

Solo hay que leer la Biblia o a los Padres de la Iglesia para ver cuanto aborrece Dios la miseria y las injusticias sociales. 
 Y es verdad que quizá a nosotros tampoco nos sobra, pero si nos reunimos y ponemos cada uno de lo que tengamos, seguro que podemos aliviar a muchas personas.

IFC.

Evangelio de San Mateo 25, 34-46:  "Entonces dirá el Rey a los de su derecha: "Venid, benditos de mi Padre, recibid la herencia del Reino preparado para vosotros desde la creación del mundo. Porque tuve hambre, y me disteis de comer; tuve sed, y me disteis de beber; era forastero, y me acogisteis; estaba desnudo, y me vestisteis; enfermo, y me visitasteis; en la cárcel, y vinisteis a verme." Entonces los justos le responderán: "Señor, ¿cuándo te vimos hambriento, y te dimos de comer; o sediento, y te dimos de beber? ¿Cuándo te vimos forastero, y te acogimos; o desnudo, y te vestimos? ¿Cuándo te vimos enfermo o en la cárcel, y fuimos a verte?" Y el Rey les dirá: "En verdad os digo que cuanto hicisteis a unos de estos hermanos míos más pequeños, a mí me lo hicisteis." Entonces dirá también a los de su izquierda: "Apartaos de mí, malditos, al fuego eterno preparado para el Diablo y sus ángeles. Porque tuve hambre, y no me disteis de comer; tuve sed, y no me disteis de beber; era forastero, y no me acogisteis; estaba desnudo, y no me vestisteis; enfermo y en la cárcel, y no me visitasteis." Entonces dirán también éstos: "Señor, ¿cuándo te vimos hambriento o sediento o forastero o desnudo o enfermo o en la cárcel, y no te asistimos?" Y él entonces les responderá: "En verdad os digo que cuanto dejasteis de hacer con uno de estos más pequeños, también conmigo dejasteis de hacerlo."  E irán éstos a un castigo eterno, y los justos a una vida eterna".

jueves, 5 de octubre de 2017

San Juan Pablo II: los nacionalismos.

"(...) descubrimos fácilmente la presencia de nacionalismos exacerbados. No se trata de amor legítimo a la propia patria o de estima de su identidad, sino de un rechazo del otro en su diferencia, para imponerse mejor a él. Todos los medios son buenos: la exaltación de la raza que llega a identificar nación y etnia, la sobrevaloración del Estado, que piensa y decide por todos; la imposición de un modelo económico uniforme y la nivelación de las diferencias culturales. Nos hallamos frente a un nuevo paganismo: la divinización de la nación. La historia ha mostrado que del nacionalismo se pasa muy rápidamente al totalitarismo y que, cuando los Estados ya no son iguales, las personas terminan por no serlo tampoco. De esta manera, se anula la solidaridad natural entre los pueblos, se pervierte el sentido de las proporciones y se desprecia el principio de la unidad del género humano.

 La Iglesia católica no puede aceptar esta visión de las cosas. Al ser universal por su misma naturaleza, está al servicio de todos y no se identifica nunca con una comunidad nacional particular. Acoge en su seno a todas las naciones, todas las razas y todas las culturas. Se acuerda, más aún, sabe que es depositaria del proyecto de Dios para la humanidad: congregar a todos los hombres en una única familia. Esto es así, porque él es el Creador y Padre de todos. Por eso, cada vez que el cristianismo, sea en su tradición occidental, sea en la oriental, se transforma en instrumento de un nacionalismo, recibe una herida en su mismo corazón y se vuelve estéril.


Mi predecesor el Papa Pío XI, ya en 1937 había condenado esas graves desviaciones en su encíclica Mit brennender Sorge, afirmando: «Todo el que tome la raza, o el pueblo, o el Estado, o una forma determinada del Estado, o los representantes del poder estatal u otros elementos fundamentales de la sociedad humana [...] y los divinice con culto idolátrico, pervierte y falsifica el orden creado e impuesto por Dios» (AAS 29 [1937], p. 149). 

Europa se halla compuesta en la actualidad por una mayoría de Estados pequeños o medianos. Pero todos tienen su patrimonio de valores, la misma dignidad y los mismos derechos. Ninguna autoridad puede limitar sus derechos fundamentales, a no ser que pongan en peligro los derechos de las demás naciones. Si la comunidad internacional no logra llegar a un acuerdo sobre los medios con que hay que afrontar en su raíz este problema de las reivindicaciones nacionalistas, se puede prever que continentes enteros padecerán una especie de gangrena, y se volverá paulatinamente a reacciones de poder, cuyas primeras víctimas serán las mismas personas. Porque los derechos de los pueblos están ligados a los derechos del hombre". 

 Extracto del discurso del Santo Padre Juan Pablo II a los miembros del cuerpo diplomático acreditado ante la Santa Sede. Sábado 15 de enero de 1994.

jueves, 14 de septiembre de 2017

Exaltación de la Santa Cruz.


San Juan María Vianney. Del sermón sobre el respeto humano.


Cruz.

Evangelio de san Juan 3, 16-17: "Porque tanto amó Dios al mundo que dio a su Hijo único, para que todo el que crea en él no perezca, sino que tenga vida eterna. Porque Dios no ha enviado a su Hijo al mundo para juzgar al mundo, sino para que el mundo se salve por él". 

Del Catecismo de la Iglesia Católica:

599 La muerte violenta de Jesús no fue fruto del azar en una desgraciada constelación de circunstancias. Pertenece al misterio del designio de Dios, como lo explica san Pedro a los judíos de Jerusalén ya en su primer discurso de Pentecostés: "Fue entregado según el determinado designio y previo conocimiento de Dios" (Hch 2, 23). Este lenguaje bíblico no significa que los que han "entregado a Jesús" (Hch 3, 13) fuesen solamente ejecutores pasivos de un drama escrito de antemano por Dios.

600 Para Dios todos los momentos del tiempo están presentes en su actualidad. Por tanto establece su designio eterno de "predestinación" incluyendo en él la respuesta libre de cada hombre a su gracia: "Sí, verdaderamente, se han reunido en esta ciudad contra tu santo siervo Jesús, que tú has ungido, Herodes y Poncio Pilato con las naciones gentiles y los pueblos de Israel (cf. Sal 2, 1-2), de tal suerte que ellos han cumplido todo lo que, en tu poder y tu sabiduría, habías predestinado" (Hch 4, 27-28). Dios ha permitido los actos nacidos de su ceguera (cf. Mt 26, 54; Jn 18, 36; 19, 11) para realizar su designio de salvación (cf. Hch 3, 17-18).

En la cruz, Jesús consuma su sacrificio.

Cristo del castillo de San Francisco Javier.

616 El "amor hasta el extremo"(Jn 13, 1) es el que confiere su valor de redención y de reparación, de expiación y de satisfacción al sacrificio de Cristo. Nos ha conocido y amado a todos en la ofrenda de su vida (cf. Ga 2, 20; Ef 5, 2. 25). "El amor [...] de Cristo nos apremia al pensar que, si uno murió por todos, todos por tanto murieron" (2 Co 5, 14).
Ningún hombre aunque fuese el más santo estaba en condiciones de tomar sobre sí los pecados de todos los hombres y ofrecerse en sacrificio por todos. La existencia en Cristo de la persona divina del Hijo, que al mismo tiempo sobrepasa y abraza a todas las personas humanas, y que le constituye Cabeza de toda la humanidad, hace posible su sacrificio redentor por todos.


617 Sua sanctissima passione in ligno crucis nobis justificationem meruit ("Por su sacratísima pasión en el madero de la cruz nos mereció la justificación"), enseña el Concilio de Trento (DS, 1529) subrayando el carácter único del sacrificio de Cristo como "causa de salvación eterna" (Hb 5, 9). Y la Iglesia venera la Cruz cantando: O crux, ave, spes unica ("Salve, oh cruz, única esperanza"; Añadidura litúrgica al himno "Vexilla Regis": Liturgia de las Horas).

sábado, 9 de septiembre de 2017

La verdad sobre el amor.

Hoy en día se ven matrimonios que se separan, por que dicen no sentir la emoción inicial. Pero, es que esto es normal. La  sensación de mariposas en el estómago es una serie de reacciones químicas que ayudan a impulsar la relación al principio, pero luego desaparece. De hecho según algunas posturas científicas tiene que desaparecer, ya que su permanencia puede degenerar en estrés y nerviosismo que daña el sistema nervioso. El problema es que hoy en día lo basamos todo en un sentimentalismo que está haciendo mucho daño. 

Los sentimientos son buenos, el sentimentalismo no. Si basamos el amor en el sentimentalismo jamás tendremos relaciones duraderas. Seremos unos drogadictos que buscan un estímulo en cada relación, para conseguir nuestra dosis de química segregada por nuestro cerebro. Y seremos egoístas que tratan a la otra persona como un objeto o una cosa, no como un ser humano. Y para colmo muchas veces los que mas sufren las consecuencias de divorcios y separaciones son los hijos. Desde luego amar a una persona para siempre, fácil no es, pero estoy seguro de que si es posible. 

Es inevitable, sometidos como estamos al espacio-tiempo que aparezca cansancio o la rutina, aunque claro, hace falta "distraerla" para sobrellevarla. Esto nos afecta incluso en las cosas que más nos apasionan, o en las vocaciones. También el pintor tiene días en los que no puede pintar, o el poeta se cansa a veces de la poesía. Pero sabe que aunque tenga algunos días tediosos no dejará de hacerlo nunca, porque lo lleva en la sangre y en el alma. 

La otra persona no una cosa que está ahí para complacer mis caprichos afectivos. El amor verdadero no es esa violenta montaña rusa sentimental de la que parecen ser tan adictos los amantes de las relaciones tóxicas. De hecho las relaciones tóxicas suelen tener muchos vaivenes emocionales agresivos y muy poco cariño y amor autentico por la otra persona. 

Cuando el amor es sano, al desaparecer esas reacciones químicas naturales, con el tiempo el amor se vuelve más maduro, más sereno, y permanecen el cariño, la atracción y la amistad. Cuando realmente estamos enamorados, no buscamos que la otra persona sea nuestra esclava, al contrario, buscamos favorecerla incluso con sacrificios propios, y nos preocupamos por las situaciones de la otra persona. Y si alguna vez se falla en esto se rectifica, se pide perdón y se empieza de nuevo. 

Si las dos personas piensan así y entran en la lógica de la autodonación que es la verdadera brújula del amor, y con la Gracia de Dios es posible que el matrimonio funcione para siempre. Esta es la base del matrimonio, la fidelidad entre el hombre y la mujer, así como Cristo es fiel a la Iglesia.

IFC.

miércoles, 30 de agosto de 2017

Beato Manuel Medina Olmos.

 - "Donde están las ovejas, allí tiene que estar el pastor. Lo que sea de vosotros, que sea de mí".


- "Yo he ofrecido a Dios mi vida por la salvación de España y el Señor ha aceptado".